¿Qué historia mágica es ésta capaz de embelesar durante años? ¿Qué componentes residen en ella para seguir despertando la atención generación tras generación?

Elegir un musical para afrontar nuestra tercera temporada no ha sido una tarea fácil. Pero aquí estamos un año más, pertrechados con la intensa experiencia vivida y con la misma ilusión y motivación del principiante. Al indagar en los orígenes de esta Annie, que es un mínimo exigible para fundamentar todo nuestro proceso creativo, descubrimos una historia paralela, tan literaria y curiosa como el propio musical, que nos enganchó desde el principio. Y a medida que íbamos descubriendo los matices de la obra, nos dimos cuenta de que su espíritu y filosofía se amoldaban con precisión milimétrica a nuestro Glee.

Queremos iros desvelando poco a poco, en este espacio común en el que ahora nos lees, los detalles y pormenores de la travesía recién iniciada y que tendrá su meta en el próximo estreno de Annie Jr, momento en el cual desplegaremos y haremos visible el resultado de todo nuestro esfuerzo. Tan importante es el resultado final del trabajo recién iniciado como la aventura de su propia construcción diaria. El camino, a veces tortuoso, labra la experiencia valiosa que tanto los niños actores, como los adultos que les acompañamos, nos llevaremos grabada en el corazón para siempre. Nuestra intención es compartir con orgullo ese trasfondo motivador.

Si hacemos el ejercicio de definir a la niña Annie con tres palabras, es muy probable que nos topemos con estos adjetivos: valiente, generosa y optimista. Estamos seguros de que los que nos conocen podrían aplicar esos mismos atributos al Glee. Ahora nos toca demostrarlo una vez más.

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